Cuando el pequeño entre en casa deberá encontrar un rincón
preparado para él. Con su cama, dos comederos de acero y algún juguete, como un
hueso de piel o nylon para roer.
Es preferible no dejarle los juguetes a su disposición,
porque los destrozaría en menos de diez segundos. Además, el juego tiene que
ser el <arma secreta> del dueño para tener al perro totalmente
controlado. Los juguetes han de representar para el cachorro una recompensa muy
deseada. Ello se consigue jugando con él y, cuando esta en el punto álgido de
excitación y alegría, deteniendo el juego.
De este modo aumenta el deseo del animal por <su pelota> o
<su churro>, y estará dispuesto a todo con tal de recuperar los. Esta
primera fase de adiestramiento educativo ha de empezar así que el cachorro esté instalado en su nueva casa.
Los huesos de piel de búfalo, que se venden de diferentes
medidas, no son simplemente para jugar, sino que también sirven para conservar
los dientes limpios y prevenir la formación de sarro.
Se les puede dar a menudo entretienen y evita que muerda los
muebles.
Los juguetes adecuados para el pequeño perro potencialmente
peligroso son la pelota y el motivador (o <churro>) de tela es yute, que
debe utilizarse respetando ciertas normas que vetemos mas adelante.
Al cachorro le gusta jugar con la pelota, pero hay que tener cuidado con las dimensiones, pues si es
demasiado pequeña podría tragársela porque la mayoría de los perros
potencialmente peligrosos poseen unas
mandíbulas anchas que <dejan pasar> fácilmente los objetos
pequeños. Para evitar esta circunstancia se puede utilizar una pelota con un pequeño cordón.
El cordón ofrece una solución práctica y sencilla en caso de que el animal engulla la pelota repentinamente.
El american Staffordshire Terrier es un perro robusto, con un peso considerable en relación con la talla y que no posee un manto mullido. Esto significa que si se acostumbra a pasar largos ratos tumbado directamente en el suelo, acabará lastimandose los codos y se le formarán unas antiesteticas y molestas callosidades.
Para que esto no ocurra, habrá que proporcionarle una alfombrilla blanda y acostumbrar lo que se tumbe encima, haciéndole entender que es su cama y no un objeto para destrozar. Cuando haga además de morder su cama, le proferiremos un ¡no! tajante y le ofreceremos algún otro objeto para que le hinque el diente.
En cuanto entra a casa, el cachorro explora todos los rincones. Dejemos le que explore, huela y meta la nariz por todas partes para que adquiera confianza en el nuevo hogar.
Al igual que u bebé, el cachorro american Staffordshire 《se lleva a la boca》todo lo que encuentra. Dada la particular conformación de su boca y de sus dientes, una sola tentativa puede ser suficiente para romper el objeto que pretenda 《descubrir》
Por esta razón, antes de que llegue a casa es preciso retirar todo lo que no queremos que toque y que está a su alcance, por ejemplo los cables eléctricos.
Si gime extrañado, le hablaremos con voz tranquilizadora y lo acariciaremos un poco, pero sin exagerar. Sobre todo no lo cojamos precipitadamente en brazos cada vez que llore, porque se Convertiría en un hábito difícil de corregir.
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