El cachorro debe llevar un collar, nunca un arnés. En algunas tiendas de animales se sugiere el uso de un peral en lugar del collar y la correa, argumentando que molesta menos y que el animal se acostumbra más fácilmente. No cometamos el error de poner un petral al american stafford, por varios motivos: el petral le hará separar los codos al caminar e impedirá que el propietario imprima su autoridad cuando el perro tira. Por otro lado, en las exposiciones no está permitido porque oculta la parte del cuerpo y, como ya se ha dicho, no garantiza una conducción controlada.
En las primeras salidas con correas podemos tener algún problema. Puede ocurrir que el cachorro se 《plante》negándose a caminar, se rasque o empiece a dar saltitos. En cualquier caso, estas acciones de protesta no suelen durar más de cinco minutos.
Para ayudarle a acostumbrarse,podemos desviar su atención jugando con él o dándole algo de comer que le guste mucho, inmediatamente después de haberle puesto el collar.
El collar no debe ir excesivamente ajustado para que no le moleste, pero tampoco podemos dejarlo demasiado flojo porque el animal podría soltarse, con la consiguiente situación de peligro, sobre todo el la ciudad.
Una vez que el cachorro se haya acostumbrado al collar, podemos intentar el primer paseo, en el que a buen seguro surgirán otros pequeños problemas, ya que el perro todavía no sabe que es la correa. Un truco eficaz para distraerlo es incitar le a atrapar un juguete (o una golosina) mientras camina.
Si el cachorro se niega a avanzar, no debemos tirar nunca de la correa: es inútil y peligroso porque el american stafford no cede fácilmente y como tiene mucha fuerza podría causarse, el mismo, una lesión muscular.
Durante los primeros paseos puede ocurrir que un objeto ( o un ruido) asuste al cachorro.
Un ejemplo típico son las alcantarillas. El american stafford es un perro valiente, pero a los dos o tres meses tampoco se puede pedir mucho. No lo forcemos a superar el obstáculo tirando de él y hablándole con brusquedad, pero tampoco corramos a tomarlo en brazos. La solución es tranquilizarlo hablándole con voz calmada, 《supersr》nosotros mismos el obstáculo delante de él y hacerle entender con calma y paciencia que no hay nada que temer.
Una larga mano tranquilizadora
Es fundamental que el perro tenga, desde cachorro, una relación agradable con la correa, y que nunca la vea como una obligación. Para el animal la correa ha de representar una prolongación de la mano del dueño y, por lo tanto debe constituir un nexo de amistad y confianza. Si los primeros contactos fueron traumaticos, el trabajo posterior seria mucho más difícil. Por consiguiente, es muy importante que el cachorro vea la correa como un instrumento agradable y no como un enemigo, aunque también es importante que la respete y que no la considere un juguete.
Errores que siempre deben evitarse
- dar tirones al cachorro si no quiere caminar con la correa :
- pegar al animal con la correa (aunque solo sea bromeando)
- dejar la correa a disposición de este, permitiendo le jugar o morderla (¿le dejaríamos morder nuestro brazo?).
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